Lluvia intensa, niebla cerrada, nieve inesperada… Este invierno en España nos está poniendo a prueba al volante. Por eso, desde Alquiber queremos recordar algunas claves básicas, pero muy importantes, para adaptar nuestro vehículo y nuestra forma de conducir a las diferentes adversidades climáticas.
Con lluvia: ver y que te vean
La lluvia reduce la visibilidad y la adherencia, por lo que pequeños gestos marcan una gran diferencia. Las luces de cruce deben ir encendidas siempre que llueva. Las luces antiniebla traseras solo deben utilizarse cuando la lluvia sea muy intensa, ya que un uso innecesario puede deslumbrar al resto de conductores. Además, es importante aumentar la distancia de seguridad, evitar frenazos bruscos y comprobar el estado de los limpiaparabrisas y la presión de los neumáticos.
Con niebla: menos es más
La niebla puede dar una falsa sensación de seguridad. Parece que circulamos más despacio de lo que realmente vamos. En estas situaciones deben utilizarse las luces de cruce y, si la visibilidad es muy reducida, las luces antiniebla delanteras. Las antiniebla traseras solo se deben activar cuando la visibilidad sea mínima y deben apagarse en cuanto mejore la situación. Nunca deben usarse las luces largas, ya que la luz rebota en la niebla y empeora la visibilidad.
Con nieve o hielo: máxima precaución
Cuando hay nieve o hielo en la calzada, la adherencia es mínima y cualquier maniobra brusca puede provocar una pérdida de control. Antes de iniciar la marcha es fundamental limpiar completamente parabrisas, luneta, espejos y luces, y comprobar que se dispone de cadenas o sistemas equivalentes si se va a circular por zonas donde puedan ser necesarias. Durante la conducción se debe circular de forma suave, evitar acelerones y frenazos, utilizar marchas largas y aumentar considerablemente la distancia de seguridad.

¿Cuándo usar cadenas de nieve?
Las cadenas deben utilizarse cuando lo indique la señalización, cuando la calzada esté cubierta de nieve o hielo o cuando así lo recomienden las autoridades. Es importante recordar que deben colocarse en las ruedas motrices y retirarse en cuanto desaparezca la nieve para evitar daños en el vehículo.
Neumáticos de invierno: una buena inversión en seguridad
Los neumáticos de invierno son especialmente recomendables para quienes circulan habitualmente por zonas frías o de montaña. Ofrecen un mejor agarre con bajas temperaturas, lluvia, nieve y hielo, mejoran la estabilidad del vehículo y, en muchas situaciones, sustituyen al uso de cadenas.
En definitiva, debemos aumentar las precauciones estos días en carretera. Aún se esperan heladas, nevadas y mucha lluvia en toda la península.